Cuento
PALOMAS QUE CAGAN CABEZAS
El temor a que una paloma me cagara la cabeza tomo fuerza ese día. Ya no era un temor como cualquiera otro. Se trataba de un pánico a la demás gente. No los podía ver o me podían atacar. Todos querían hacerme daño. Los tenía que matar primero. Por las dudas andaba con un cuchillo. Desconocía el plan en mi contra de esta ciudad de mierda. Y el veredicto de los psiquiatras era unánime. Debía cambiar el calmante. ¿Y qué saben estos desgraciados animales mal paridos? Otra manga de hijos de puta que me quiere dañar. Desperté y no entendía...



