DIGNIDAD MAPUCHE
Ocho horas diarias o más pasamos frente a un computador. Y algunos jamás se han preguntado en contacto con qué tipo de clausulas estamos a la hora de usar un sistema operativo como Windows de Microsoft u otro con su código fuente cerrado. Para explicarlo en términos simples el código fuente es algo así como la partitura en la que se escribe el sistema. Esta puede ser hermosa, dependiendo de cómo se la mire.
Se puede modificar el software y conocerlo por dentro. Claro. Para ello hay que despedirse de Windows que para muchos es la única alternativa posible. Si es original significa que previamente se pagó una suma importante de nuestro dinero ¿por tenerlo? no. Por el permiso para usarlo, nada más, ya que en rigor, sólo la empresa que lo comercializa es la que lo tiene.
Fácilmente penetrado por viruses, spywares y troyanos. El virus puede votar el sistema, es un detalle, habrá que tomarse la molestia de instalarlo de nuevo, pero el spyware implica que alguien desde otro lado está sabiendo que páginas web visitamos y eventualmente qué tenemos al interior de nuestros archivos.
El troyano, peor, es como su nombre lo dice un caballo de troya. Puede pasar por una inocente aplicación. Todo esto se puede tratar de arreglar con un antivirus. El que se baja gratis de Internet y que muchas veces es a su vez, un troyano. Un amigo decía: “y bueno, a mi qué me importa si lo más secreto que puedo tener es la foto de un gato” anda, pero es un tema de dignidad.
Es cierto que es una inocente imagen. Pero otro no tendría porque conocerla. El software libre se puede vender, regalar, copiar, compartir con los amigos y modificar. Características protegidas por la licencia GPL (General Public Licence) y eso lo convierte en herramienta tecnológica que sus propios creadores han dejado fluir por el mundo.
Sigue de este modo su propio camino. Lento. Alejado del marketing aunque la amplia libertad que ofrece también ha llevado a que algunas empresas se dediquen a prestar servicios en soporte técnico y venta. Otros se dedican a regalarlo aunque suene imposible que algo así en este mundo sea real. Obra de muchas personas de todo el planeta que han hecho su aporte, desde el núcleo del sistema operativo creado por el finlandés Linus Torvalds en el caso de Linux. Uno de los más conocidos sistemas libres. El pueblo Mapuche se ha dado cuenta de algo a propósito de que recientemente Microsoft ha sacado el sistema en idioma Mapudungun. Algo les dice. Tal vez el sueño de una Machi. Que ellos no ganan nada con esto. Simplemente es una maniobra orientada a que Microsoft quede ante la opinión pública como el padre amoroso de la madre tierra. Sin embargo los mapuche para usar Windows deberán aceptar una licencia en inglés que dice que el software no es de ellos. A diferencia de sus ancestrales tierras que hoy pretenden robar los privados apoyados por el modelo neoliberal ciego y bestial.



