Otro cuento
100 DOLORES DE CABEZA
Caminado por Ahumada con Huérfanos me retiro a buscar un referente perdido frente a la dulce imagen de una mina de un café. Entro al lugar indicado y para mi sorpresa no veo más que espaldas de hombres calientes. Muerto de espanto salgo corriendo y gritando por las calles. La gente me mira. Cuando despierto la habitación es cómoda. Ya no estoy trabajando. Una enfermera me viene a inyectar tranquilizantes. La ciudad me enloqueció. El lugar queda en Avenida La Paz. Los muslos de la mujer que me inyecta los calmantes son formidables. Esa noche sueño con ella. Todo explota.




Comentarios sobre Otro cuento
A MI SE ME ASE MUY IMTERESANTE PERO A MI ME GUSTARIA SEGIRLO LELLENDO PERO TODO PORQUE DESEGURO NO TERNIA HAI .